El Monasterio de la Santa Faz

A siete kilómetros de la ciudad por la avenida de J. Bautista Lafora y la carretera de Valencia (Autobús 20 y 23) en la Plaza del Mar, se alza el Monasterio de la Santa Faz, donde se guarda una de las tres faces que quedaron grabadas en el lienzo con el que la Verónica enjugó el rostro de Cristo en el camino del Calvario.

El templo fue construido sobre las ruinas de una antigua ermita construida en 1491 que se edificó sobre el lugar en el que la "Santa Faz" realizó su primer milagro. El edificio actual terminado en 1766 fue obra de José Terol y de Fray Francisco Cabezas, erigiéndose junto a la Torre de vigía y defensa construida en 1582 para preservar a la Comunidad del Monasterio de los ataques de los piratas berberiscos.

Trazada sobre una sola nave con crucero de escasa longitud de brazos, se cubre con una bóveda de cañón. Cuatro crujías entre los pies y el crucero forman pequeñas capillas sin conexión lateral, y una cúpula que da altura al interior y se trazó para ser vista sin barreras desde el exterior, fue cubierta de tejas vidriadas propias de los templos del litoral levantino.

El pórtico de acceso se establece en tres pisos, con una pareja de columnas exentas en el primero, hornacina en el segundo y relieve en el tercero, con abundancia de bajorrelieves tallados con elementos vegetales y temas figurativos alusivos al carácter del templo.

En su interior sorprenderá, incrementando el estilo barroco levantino del conjunto, la profusión de exvotos que relatan la historia de peregrinaciones y visitas regias que ha tenido el Monasterio a lo largo de su historia.

El trasagario de la iglesia es el objetivo final de los romeros y devotos que visitan la Santa Faz, por encontrarse en él la Reliquia. Se accede a él a través de un ingreso adintelado situado en un pasillo que comunica el Camarín con la sacristía. Su interior alberga una de las mejores muestras pictóricas del seiscientos valenciano y se cubre con una bóveda sexpartita piramidal truncada en cuyos ángulos se fingen pilastras con fustes de flores y frutos.

En uno de los seis espacios en que se divide el Camarín y presidiéndolo, se encuentra el altar donde se halla el relicario con la Santa Faz y cuyas cerraduras son las que han de abrir con sus correspondientes llaves los representantes del Municipio y de la Iglesia.

En tres de los lados del Camarín se encuentran incrustados lienzos que representan los sucesos acaecidos en 1489, como el Milagro de la lágrima, el Milagro de las tres Faces y la Predicación de Fray Benito de Valencia. Un cuarto espacio deja pasar la luz a través de una ventana que rodea una decoración de naturaleza muerta. En el sexto espacio se encuentra otro lienzo en el que aparecen los caballeros del concejo de Alicante del año 1680, cuando se finalizaron las obras, y cuyos nombres pueden aún leerse. Los autores de la decoración fueron el escultor José Vilanova; el dorador Pere Joan Valero y el pintor Juan Conchillos, valenciano discípulo de Esteban March que trabajó en Alicante con Nicolás de Bussy.



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